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¿Cómo deshincharse en poco tiempo? Consigue un abdomen chato

Bajo tus músculos abdominales se cobijan todos los órganos relacionados con el aparato digestivo, quizás por eso es la piel más elástica de todo el cuerpo y es a menudo objeto de los malos hábitos de la vida, desde la alimentación a los nervios, pasando por el sedentarismo o los vaivenes hormonales.

Tripa, barriguita, vientre hinchado, michelines, lorzas, cinturón industrial, rollos, son algunos de los nombres populares que recibe cuando traspasa el umbral físico y semántico del liso y plano como una tabla. Sin embargo, aunque las consecuencias estéticas de tanta nomenclatura sean prácticamente iguales, las causas que las provocan son diferentes. Y pueden llegar juntas o por separado. A continuación te presentamos las principales.

Retenciones indebidas
Alrededor del 72% del peso corporal de un adulto es agua. Elemento vital para diversas funciones, y en especial, para eliminar toxinas. Cuando comes como consecuencia de algún trastorno metabólico, el organismo acumula más de lo que elimina, lo que suele provocar un edema o retención de líquidos. Las zonas donde el problema se detecta con mayor facilidad son las piernas, tobillos y abdomen, y consecuencias estéticas más evidentes son la hinchazón, la pesadez, el aumento de peso y las bolsas bajo los ojos. La retención de líquidos puede notarse con más intensidad en la menopausia como consecuencia de la pérdida de estrógenos, pero es también muy habitual en las embarazadas y en los procesos menstruales. Al margen de los cambios estrogénicos, la obesidad y los problemas de insuficiencia renal, venosa y hepática también están relacionados directamente con el problema.

Fuera de trastornos médicos, el estilo de vida incorrecto, las dietas desequilibradas, los excesos de sal, conservantes, colorantes y alcohol, la falta de ejercicio y los estados de estrés continuado, favorecen aun más la retención de líquidos.

La solución sin duda pasa por mejorar la calidad de vida, sobre todo la alimentación, incluyendo en la dieta frutas, verduras, alimentos ricos en calcio, cereales como la avena o el arroz, soja en todas sus versiones y, por supuesto ingerir dos litros de líquidos sanos al día: agua sin gas, infusiones, sumos frescos y sin azúcar. Pero cuando ni aun así el organismo reacciona, o simplemente para acelerar resultados, se pude acudir a la aparatología y a las técnicas de estética.

¿Cuáles son las técnicas de estética más adecuadas? Indudablemente una de las técnicas que mejor funciona es el masaje linfático manual Vodder, que consiste en dirigir hacia los ganglios linfáticos activos el exceso de líquido mediante maniobras de vaciamiento, presión y vibración. Este tipo de masaje debe ser proporcionado por unas manos eruditas en los movimientos por dos razones: una, si se hace mal no sirve para nada; dos, puede despertar males latentes.

Si además le añadimos una dieta baja en sal, duchas de agua fría y diuréticos inhibidores de potasio (bajo prescripción médica), se pueden obtener resultados muy satisfactorios. ¡Pero siempre controlado por un médico/a!

Entre los recursos tecnológicos, la presoterapia, las plataformas vibratorias con programas específicos y las sesiones de LPG en su versión Lipomassage, son un complemento perfecto. ¿Y la mesoterapia? La mesoterapia se puede indicar utilizando sustancias personalizadas por lo que es imprescindible realizar un diagnóstico previo que determine si se debe a un edema linfático o venoso.


Gases, malos aires
Dos de cada tres mujeres que presentan algún tipo de trastorno digestivo funcional, destacan la distención abdominal como principal síntoma de su dolencia. En palabras sencillas, tienen gases. A menudo, la aerofagia intestinal es una consecuencia directa de la ingestión de alimentos fibrosos o lácteos o síntoma directo del estrés. Comer bajo la tensión de los nervios y ansiedad hace que inconscientemente traguemos aire entre bocado y bocado. De allí la importancia que tiene el masticar correctamente los alimentos, sin intentar batir ningún record de velocidad y tomándonos el tiempo necesario para sentarnos a la mesa. Todos los nutricionistas coinciden en que para que una comida resulte saludable, hay que levantarse de la mesa con una cierta sensación de hambre, ya que tienen que pasar 20 minutos entre que ingerimos un alimento y que éste comience a ser saciante.

¿Cómo eliminar los gases? Por un lado, los relacionados íntimamente con la dieta: comer despacio, con moderación, preferentemente cinco veces al día y no sólo tres, evitar los alimentos que producen aerofagia (una lista negra sorprendente) y eludir las bebidas gaseosas. Por otro, recurrir a la aparatología y al ejercicio cotidiano. Un dato: caminar 30 minutos después de comer o cenar, ayuda al intestino a movilizar y expulsar las burbujas de aire de su interior.

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