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El herpes labial - Causas, tratamiento y prevención - ¿Cómo curar el herpes?


Las pequeñas ampollas altamente contagiosas, llamadas vesiculares, que aparecen en la piel que rodea la boca y la nariz, sobre todo en los bordes de los labios, se conocen como herpes labial. Suelen aparecer después de un resfriado. La infección que provoca la aparición de las lesiones es el virus del herpes simple.

A la edad de 25 años, aproximadamente el 90% de las personas son portadoras del virus del herpes. No obstante, muchas no son conscientes de ellos porque no tienen síntomas. Sólo una minoría experimenta la aparición recurrente de herpes, y pocas sufren más de dos brotes al año. La frecuencia y la duración del herpes suele disminuir con la edad. Muchas personas creen que la aparición de un herpes obedece a una señal del cuerpo, que les avisa que disminuyan el ritmo. Ello se debe a que estos virus aparecen generalmente cuando se está estresado o cansado.

Los síntomas de un herpes suelen comenzar con una sensación de picor y hormigueo en la zona afectada. En este punto (y no más tarde), los fármacos antivíricos podrían evitar un brote. La piel se enrojece y se desarrolla una o varias vesículas. La piel que las rodea puede inflamarse, y las vesículas producen picor, hormigueo o simplemente entumecimiento. Transcurridos algunos días, las vesículas crecen y se abren. Después se secan y forman una antiestética costra. Los síntomas suelen manifestarse en la cara, pero también pueden hacerlo en el interior de la boca, donde el herpes tendrá el aspecto de una úlcera superficial. Las encías pueden inflamarse y adquirir un rojo profundo, mientras que la lengua puede cubrirse de sarro. Puede acompañarse de fiebre.

Cuando una ampolla se abre, dejando una pequeña zona en carne viva, se encuentra en un estado más contagioso. Éste es el momento en que tiene más posibilidades de transmitir el virus a través del contacto piel con piel mediante las membranas mucosas, por ejemplo, al besarse con la boca abierta.

Tratamiento y prevención del herpes simple

Para las personas que sufren brotes severos, el médico puede recetar un fármaco antivírico que reduzca la velocidad con que el virus del herpes se multiplica (por ejemplo, aciclovir). Presionar la zona con un cubito de hielo puede calmar el picor. Utiliza un cubito limpio cada vez que trate el herpes.

Los protectores solares, de venta en farmacias y supermercados, pueden resultar de ayuda cuando esta sea la causa. Si el herpes en su caso sigue a un resfriado o una gripe, descansa mucho para ayudar a tu sistema inmunológico a luchar contra el virus.

Sigue una higiene escrupulosa con las toallas. Asegúrate de no compartir ningún elemento del baño mientras dure el brote.

 
Precauciones a tomar ante un herpes

Nunca toques un herpes y a continuación un ojo. Podría desencadenar un proceso grave conocido como úlcera corneal, que puede provocar ceguera.

Tocar los genitales después de haber tocado un herpes puede provocar herpes genital. El contacto directo entre herpes labial y órganos genitales también puede provocar herpes genital.

Los labios constituyen el punto más habitual donde surge el herpes simple. Un grupo de vesículas, o ampollas diminutas, crece, se abre y se seca, dejando una costra amarillenta.


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