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Obesidad: Hábitos necesarios para perder peso sin pasar hambre


No existe una dieta general para el tratamiento de la obesidad. Cada caso de sobrepeso requiere la preparación de una dieta personalizada, que tenga en cuenta la constitución física y la actividad desarrollada. Para obtener resultados efectivos y duraderos es necesario eliminar malos hábitos alimentarios.

Existen ciertos factores que, aunque parezcan elementales, hay que tener en cuenta porque desempeñan un papel favorable para reducir el peso y, sobre todo, para no recuperarlo. A continuación te contamos sobre ellos.

Regularidad en el horario y el número de comidas. El mayor error que puede cometer la persona que sigue una dieta para adelgazar es pasar hambre. Es el factor que con mayor frecuencia provoca el abandono de la dieta. Adelgazar requiere una serie de restricciones en la elección de los alimentos y, en ocasiones, en la cantidad consumida diariamente. La persona obesa con intención de adelgazar, no tiene que saltearse ninguna comida y debe fraccionar su ración diaria en cinco comidas: desayuno, almuerzo y cena, más un tentempié a media mañana y una merienda a media tarde. Debe comer para vivir, no al revés. De este modo, no tendrá hambre y estará menos expuesto a las tentaciones.

No es primordial que las dos comidas suplementarias sean abundantes: un vaso de leche descremada, un huevo duro, una fruta o una porción de queso magro pueden consumirse muy fácilmente, fueran cuales fueran las condiciones profesionales o laborales, y permiten aguantar sin hambre hasta la comida siguiente. La mejor forma de no tener hambre es comer antes de tener hambre. Esto es garantía de tener éxito en una dieta. Resulta contraproducente saltearse una o varias comidas y, principalmente, pasar por alto el desayuno.

Comer lento, masticando correctamente. Hacer lo contrario dificulta la digestión y sacia el hambre mucho menos que cuando dicho proceso se realiza bien. Comer apurado significa terminar antes que los demás, y puede provocar la tentación de servirse una segunda vez, o de comer pan, o de llenar varias veces el vaso, todas acciones que tienden al contribuir al sobrepeso.

Procurar no beber durante las comidas. Aunque algunos expertos en dietética y nutrición aconsejen beber durante las comidas para aumentar el volumen del contenido gástrico, se aconseja una escasa ingestión de líquidos antes y durante las comidas. De hecho, beber durante las comidas es una mala costumbre alimentaria, pues diluye las secreciones del estómago, obligando a las glándulas gástricas a intensificar su actividad, alterando su funcionamiento y dificultando la digestión. No obstante, un vaso de agua o una taza de sopa baja en calorías antes de comer reducen el apetito.

 
Controlar que la dieta seguida no sea más severa que la indicada. Cuando el médico nutricionista confecciona una dieta debe tener en cuenta al paciente, sus necesidades básicas y el peso que debe o desea perder. Si el/la paciente la realiza más estricta de lo necesario, ello no producirá un adelgazamiento más rápido ni mayor, sino que aumenta el riesgo de tener hambre y cansancio. Tampoco hay lugar para “pequeñas” transgresiones, ya que los alimentos prohibidos se van sumando, y a la larga hacen inútiles los esfuerzos realizados.

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