Ir a Página de Inicio

Perder 10, 20 o 30 kilos - Aspectos a considerar en una dieta

En aquellas personas que tienen que perder más de 40 kilos, la dieta será inicialmente más liberal, menos restrictiva. A medida que vayan adelgazando podrán incluirse en el grupo de los que tiene 20-30 kilos de sobrepeso, y se les impondrá una dieta algo más restrictiva. Esta restricción será mayor cuando el paciente haya alcanzado las categorías de 10 o 20 kilos, para terminar con una racionalización mucho mayor, en la última etapa de los 10 kilos de más.

El paciente tendrá que conocer desde el comienzo su tratamiento y saber que hará un programa de restricciones progresivas. La experiencia demuestra que el obeso, una vez que pierde los primeros kilos, tiende a ampliar su dieta, al contrario de lo que debería hacer. La velocidad de adelgazamiento es imposible preverla. En general, cuando la persona no presenta resistencias psicológicas o biológicas al adelgazamiento, la pérdida de peso registrada en el conjunto del tratamiento es de 800-1.200 gramos por semana. Sin embargo, la pérdida de peso puede presentar una evolución muy variable:

- Muy rápida: por la disminución de agua cuando la persona ha cambiado sus hábitos alimentarios y especialmente su aporte de sal. En este caso, ampliar al mínimo la ración de alimentos para que el sujeto viva su curación y no llegue a considerar demasiado fácil perder peso. Esto le otorgaría, en caso de recaída, una falsa sensación de seguridad.

- Demasiado lenta: sobre todo en personas que ya han realizado varias experiencias de adelgazamiento acompañadas de medicamentos, especialmente diuréticos.

- Avanza gradualmente: puede registrarse una pérdida de peso de 1 o 2 kilos en 20 o 30 días, un estancamiento de 8-10 días y luego una nueva pérdida brusca, sin motivo aparente.

En todos estos casos, es importante que las irregularidades en velocidad con la que se pierde peso no se convierta en un pretexto para abandonar la dieta.

Dieta saludable y efectiva

La supresión de un solo alimento: es muy frecuente, sobre todo en la categoría de los hiperfágicos –grandes comilones–, que el exceso de peso se deba al consumo excesivo de un solo alimento, mientras que el resto de la alimentación sea equilibrada. En estos casos no resulta conveniente eliminar el alimento en forma drástica y terminante. Esto puede provocar el abandono de la dieta. Es preferible una disminución progresiva de su consumo. Así, por ejemplo, es frecuente constatar sobrepesos ligados únicamente a un exceso de pan, de alcohol, de fiambre o de bebidas azucaradas. Reduciendo el alimento que provoca el sobrepeso, se habitúa al paciente a adquirir otros hábitos alimenticios más sanos, reduciendo las cantidades de aquello que come desmesuradamente.

Corrección de la distribución cualitativa de los alimentos, sin restricción calórica: algunas personas comen poco o lo normal, en raciones muy mal repartidas cualitativamente. Por ejemplo: 2.000 calorías al día no representan un total descomunal; el exceso de peso se explica por un aporte compuesto por un 50% de lípidos en lugar de un 30%, por un 40 % de glúcidos en lugar de un 5 % y por un 10% de proteínas en lugar de un 15%. Para obtener un adelgazamiento correcto en este caso, bastará con disminuir las grasas en un 20% y aumentar un poco las proteínas.

La asociación con otros regímenes debido a afecciones simultáneas: cuando la obesidad se acompaña de otra enfermedad –nefropatía, colopatía, etc.– se hace necesario agregar a la restricción la supresión de los alimentos que podrían empeorar los trastornos de la afección asociada. En estos casos, el médico realizará una valoración clínica, biológica y dietética muy exacta, teniendo en cuenta las necesidades nutricionales en cada enfermedad.

CuerpoyEstetica.com - Copyright ® 2014 - Todos los derechos reservados.