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Psicología para perder peso: Lo que debes y lo que no debes hacer


La ingesta de alimentos que excede los requerimientos del organismo es procesada, convertida y depositada en forma de grasa corporal, haciéndonos engordar. Alguien acostumbrado a comer demasiado agranda la capacidad de su estómago a tal punto que éste continúa pidiendo grandes cantidades de alimentos aún cuando se está haciendo una dieta para bajar de peso. Estas personas deben adquirir la disciplina que les permita satisfacerse con una ración diaria normal de comida de buena calidad (es decir, una porción de comida sana y nutritiva). Para ayudarte a aprender nuevos hábitos alimentarios, te presentamos a continuación importantes aspectos sobre la psicología de la pérdida de peso.

Psicología para bajar de peso: Lo que debes hacer para adelgazar

Mastica la comida lentamente. No solo disfrutarás más de ella sino que quedarás satisfecho con porciones más pequeñas.
Come solamente cuando sientas hambre y no por el solo hecho de hacerlo.
Comienza por comer la carne, el pescado, el pollo y las verduras. Así, cuando hayas terminado, es posible que ya no quieras tanto las papas.
Trata de organizar tus horarios para que la comida principal sea al mediodía y tan temprano en la noche como te sea posible. Cuando los alimentos se comen temprano, aumentan las probabilidades de que sus calorías se quemen y no se conviertan en grasa.
Si sientes deseos de comer una golosina (o varias), es mejor que comas alguna fruta o verdura cruda. Su alto contenido de fibra eliminará esa sensación de hambre. El yogur natural tiene el mismo efecto.
Toma una cucharadita de miel o de gelatina o mermelada light cuando sientas el deseo irresistible de algo dulce.
Piensa siempre en ser delgado o ser delgada. Cuando lo haces, disminuyes el antojo de comidas azucaradas y engordadoras.

 

Psicología para bajar de peso: Lo que NO debes hacer si queres adelgazar

No suprimas el desayuno con la esperanza de que esto te ayude a eliminar el peso indeseado. El resultado será que te sentirás más hambriento por la tarde y querrás consumir más calorías de las necesarias.
No adereces las comidas con salsas cremosas, mantequilla, crema o mayonesa. Debes limitarte a usar simplemente una cucharadita de aceita, jugo de limón o vinagre.
No te sirvas un plano grande. Es preferible que te sirvas dos platos pequeños. Esto hará que las porciones parezcan tan grandes como aquellas a las que estabas acostumbrado.
No comas las grasas animales, el azúcar o la sal que se encuentran en las comidas procesadas o enlatadas.
No ingieras comidas ricas en carbohidratos a altas horas de la noche. A menos que trabajes de noche, estas calorías se convertirán en grasa.
No tomes alcohol, a menos que sea indispensable. Toma jugos de frutas, o agua mineral con una tajadita de limón, lo que en reuniones sociales suele confundirse con gin tonic (ginebra con agua tónica).
No culpes a tus glándulas por los problemas de peso que tengas. Si sospechas de problemas endócrinos, consulta con un especialista.

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